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Il misterioso omicidio di una coppia di miliardari del settore farmaceutico e la sanguinosa battaglia per l’eredità.

Il misterioso omicidio di una coppia di miliardari del settore farmaceutico e la sanguinosa battaglia per l’eredità.

Uno de los casos de asesinato más misteriosos y estremecedores en la historia de Canadá ocurrió en la lujosa mansión de un matrimonio de multimillonarios. Este suceso no solo es célebre por su complejidad, sino también por los elementos sombríos que lo rodean. Las víctimas pertenecían a una familia adinerada y admirada por su filantropía, lo que hace que la tragedia sea aún más difícil de comprender. A pesar de que la recompensa por información ha ascendido a 35 millones de dólares canadienses, la cifra más alta en la historia del país, hasta el día de hoy nadie se ha atrevido a revelar la verdad.

La mañana del 15 de diciembre de 2017, una empleada doméstica llegó a la mansión ubicada en el número 50 de Old Colony Road, en el sector de North York, Toronto. Al entrar, notó que la puerta principal estaba sin llave, pero no le dio importancia. Poco después, un agente inmobiliario y dos clientes potenciales llegaron para ver la propiedad, que estaba a la venta por 6,9 millones de dólares. Durante el recorrido, el agente descubrió los cuerpos de los dueños de casa, Berry Sherman, de 75 años, y Honey Sherman, de 70, junto a la piscina cubierta.

Ambos estaban sentados en una posición extraña y sin vida. Tenían cinturones de cuero alrededor del cuello, atados a la barandilla de la piscina para mantener sus cuerpos erguidos. La policía confirmó que murieron por estrangulamiento. Berry Sherman era el presidente de Apotex, la mayor farmacéutica de Canadá, y Honey era una figura destacada en la alta sociedad y la beneficencia.

Inicialmente, la policía sugirió que se trataba de un caso de homicidio seguido de suicidio, insinuando que Berry había matado a su esposa antes de quitarse la vida. Sin embargo, los cuatro hijos de la pareja rechazaron tajantemente esta teoría y contrataron a su propio equipo de investigadores privados y expertos forenses. Estos descubrieron marcas de ligaduras más finas en los cuellos y muñecas, lo que indicaba que habían sido atados con cuerdas antes de ser colocados con los cinturones. Además, el teléfono de Honey fue hallado destrozado en un baño de la planta superior, sugiriendo que intentó pedir ayuda. Ante estas pruebas, la policía cambió la clasificación del caso a doble homicidio.

Las investigaciones revelaron múltiples conflictos en la vida de Berry Sherman. Su primo, Kerry Winter, mantenía un odio profundo hacia él debido a disputas legales por la herencia de la empresa familiar original, aunque fue descartado como sospechoso por tener una coartada sólida. Por otro lado, Berry enfrentaba más de cien demandas activas relacionadas con su negocio de medicamentos genéricos, donde solía explotar vacíos legales para fabricar versiones de fármacos patentados.

También surgió el nombre de Frank D’Angelo, un amigo cercano de la familia por quien Berry sentía un afecto especial y en cuyos negocios fallidos había invertido más de mil millones de dólares. A pesar de las sospechas de los hijos sobre esta relación, la policía consideró poco probable que Frank fuera el autor, ya que la muerte de Berry significaba el fin de su apoyo financiero.

Tras la muerte de los Sherman, la herencia de aproximadamente 3,2 mil millones de dólares para cada hijo generó tensiones internas. Las hermanas llegaron a sospechar del hermano mayor, Jonathan, debido a disputas previas por deudas de 60 millones de dólares que él tenía con su padre. Jonathan, por su parte, aumentó la recompensa para demostrar su inocencia.

En 2019, con permiso de las autoridades, los hijos demolieron la mansión y destruyeron todas las pertenencias de sus padres, una acción que muchos consideraron extraña por la posible pérdida de pruebas. Un detalle perturbador que surgió fue la similitud entre la posición de los cadáveres y un par de estatuas de tamaño real que Honey había comprado en Italia y que se encontraban en la sala de estar. Esto sugirió que el asesino conocía íntimamente la casa y deseaba humillar a las víctimas.

En 2021, la policía difundió un video de un sospechoso apodado “Walking Man”, cuyo modo de caminar sugería entrenamiento militar, pero su identidad sigue siendo un misterio. Aunque las autoridades han insinuado que saben quién podría estar detrás del crimen, la falta de pruebas físicas concluyentes ha impedido realizar arrestos, dejando el caso como uno de los enigmas más grandes de Canadá.